Entrevistando al director de cine Fernando Trullols

 

Primero de todo gracias por la facilidad con la que has accedido a realizar la entrevista. Fernando… como director de cine, quién es el buen actor, y el buen director?

Gracias a vosotros. Veo que empezamos por una cuestión sencilla.  Voy a ceñirme a mi ámbito propiamente y a huir de la respuesta general, con la que podríamos no acabar nunca y acudir a demasiados lugares comunes. En mi caso, como director, me exijo siempre, en primer lugar, saber qué es exactamente lo que estoy contando en cada momento. Cuando eso lo tengo claro es cuando puedo pensar en qué herramientas y formas son las más adecuadas según mi punto de vista, y siempre con el público al que me dirijo muy presente.

Después debo ser capaz de transmitir todo ello al equipo que lo va a ejecutar y a hacer crecer a mi lado, y lidiar con las circunstancias de rodaje que enmarcan el proceso en la realidad y en el tiempo finito. En cuanto al actor, no puedo dejar de verle como un aliado al que admiro y el vehículo que más directamente va a transmitir las sensaciones al público que con él se va a identificar de una manera u otra. Es uno de los oficios más difíciles y precisos que conozco, como un atleta de élite que debe estar en el momento álgido cuando alguien grite “Motor” ordenando que se empiece a rodar.

Ser director que significa para ti? Cómo nació tu pasión por esta profesión? Qué aspectos fundamentales tiene tu roll en un rodaje?

Significa ejercer mi profesión desde un lugar en el que me siento realizado, feliz y privilegiado de poderme ganar la vida con ello, pudiendo contar historias usando un medio que a mí tanto me ha hecho soñar desde pequeño. Cuando era muy pequeño tuve una enfermedad ocular cuya recuperación consistió en ver película tras película. Poder dedicarme a esto implica agradecer todo aquello y una gran responsabilidad y cariño por lo que hago, además de luego haberlo podido aprender con tanta gente maravillosa a la que he tenido la oportunidad de conocer rodando. En rodaje, soy, como decía, el guía del espectador plano a plano, y la cabeza visible de un equipo humano lleno de especialistas que se acercan a la idea que tú tienes y la engrandecen.

Si tuvieras que dar 3 consejos a jóvenes que quieren ser directores de cine, cuales serían? Qué consejos te dieron en su momento?

Más que consejos, sí hay ciertas cosas que uno ha visto en muchos directores cercanos. Hambre, pasión por su oficio, resistencia ante las dificultades, la persistencia por encontrar la mirada propia, que es lo único que nos diferencia a todos los directores, más allá de la competencia de cada uno, que puede adquirirse. El ejemplo diario de los directores me ha enseñado a lo largo de todo este tiempo, más allá de cualquier consejo. Aunque el primero que me dieron en un rodaje fuera que aprendiera a estar en un set y, callado, me empapara de todo lo que veía a mi alrededor, con toda la humildad del mundo.

¿Crees que con un presupuesto reducido se pueden desarrollar cortometrajes de mucha calidad? ¿Cómo valoras tu premio Villa de Coslada al mejor proyecto de cortometraje?

Desde luego, hay muchas más cosas hijas del ingenio que de la economía, en el mundo del cortometraje, además de la solidaridad del equipo que te acompaña contra viento y marea muchas veces sin retribución económica. Premios a proyecto, como el de Coslada, nos posibilitó poder rodar, fue un empuje necesario, con el añadido de que rodamos allí y nos abrieron, literalmente, las puertas de su casa.

¿Cuál es el objetivo al crear una película? En qué te inspiras a la hora de hacerlo?

Es difícil si no imposible poder escoger solo uno. Puedo decir que con el tiempo, siempre hay una serie de proyectos a los que uno coge cariño e inevitablemente gravita hacia ellos si tuviera que escoger sus 5 o 10 trabajos más representativos. De los últimos rodados puedo comentarte el anuncio de Audi de “El hombre invisible” realizado por David Vergés, “Deserters” dirigido por Marc Ortiz, el videoclip “I see you” de Motorama y dirigido por Kinopravda o el cortometraje de Lluís Quílez, “72%”

“El barco pirata” qué representa en tu carrera ese Goya en el 2012, quizás un antes y un después?

Sin duda implica recibir el premio más importante que se concede en este país, y un importante picaporte para llamar a las puertas de nuevos productores, tener mucha más visibilidad para tu trabajo y un importante empuje para uno, al ver que su historia ha conectado con tanta gente diversa. Sé que soy el mismo antes y después del premio, porque debo trabajar como siempre, día a día, tratando de mejorar y progresar con nuevas historias. 

 

¿Cómo te ves en 10 años? Te gustaría estar trabajando para Hollywood?

Me gustaría tener un hueco en el corazón del público, y que tuvieran ganas de ver una nueva película mía. Poderme ganar la vida con esta profesión y seguir explorando las dudas y estímulos que tengo como creador, trabajando aquí o allá, donde deba ser. 

Los drones han conseguido meterse en el sector audiovisual con mucha rapidez. Crees que son tan buenos como parecen? Qué tipo de cosas buenas y malas tienen para tu gusto? Has tenido la oportunidad de utilizarlos en alguno de tus rodajes?

He tenido la oportunidad de rodar mucho con ellos, y es una nueva herramienta que siempre considero en cada nuevo rodaje. Ofrece posibilidades que antes no existían en cuanto a planos aéreos, y muchas más opciones que dan.  Un mal día de viento puede ser su gran enemigo, pero las ventajas y resultados en pantalla son máximos, y avanzan día a día en cuanto a prestaciones. Llegas a alturas que no puedes tener con un helicóptero. Se ha puesto bastante de moda y hay modelos que son bastante asequibles, con lo cual proliferan empresas, pero es obligatorio tener un buen piloto y un operador con gusto para que los planos sean buenos. En este sentido, aprovecho para felicitaros por el compromiso y la exigencia que hemos compartido con Octocam en todas las jornadas de rodaje pasadas, y las que vendrán.

Ante todo felicitarte por la cuidadísima producción del corto-anuncio para la campaña de Navidad de Audi, “Por siempre jamás”, un anuncio de coches que rompe estereotipos y uno de los mejores anuncios del año 2017 que se ha alzado con el Ampe de Oro. ¿Qué criterios sigues para determinar la línea estética de los rodajes? ¿En qué referencias visuales te apoyas?

“Por siempre jamás” se inicia como secuela de un proyecto anterior de Audi, “La muñeca que eligió conducir”, un corto de animación sobre una muñeca que cobra vida y rompe estereotipos en una juguetería. En este caso se quería ir más allá, incorporando personajes reales, que es la parte que yo dirigí. Se sumaba el marco de un cuento narrado por un padre a una hija, y el relato profundizaba más en esa identificación con el espectador, y la parte activa que este puede tener a la hora de transmitir valores y la educación de los roles a los hijos. En ese sentido, las referencias giraban alrededor de ese momento tan íntimo y mágico como es el del cuento nocturno antes de dormir, con su cotidiana puesta en escena, con ese gesto de amor tan íntimo y donde el niño se prepara para soñar. Quisimos que el público se situara rápidamente en ese contexto, sumado al hecho de que es la noche de Navidad, con toda la emoción que esta contiene, sobre todo con la expectativa de los niños a recibir regalos al día siguiente. Así dotamos de magia a una escena que se produce cada día y luego, mediante la animación, se escenifica lo que la niña visualiza en la cabeza, a priori muy distinto a lo que escucha, hasta que al final revelamos que el padre participa de ese mundo y lo alienta. Desde la convención de los cuentos de hadas, jugamos con los prejuicios del espectador para romperlos y llevarlos al terreno de la emoción donde lo que importa es ese espacio de libertad y crecimiento que un padre normal regala a su hija. 

 

La realidad virtual es un avance que ha conseguido derribar la barrera entre la realidad y la apariencia, introduciendo al usuario en un entorno artificial abierto a la interactividad, el movimiento o la velocidad. ¿Crees que la realidad virtual es el futuro de la publicidad?

Personalmente, me parece aún un poco prematuro prever cómo será ese futuro, aunque sí creo que va a estar muy presente en nuestras vidas.  Sus posibilidades son infinitas, a tenor de lo que nos cuentan en “Ready Player One” o en esa interesantísima exposición de  “The zone of hope” que se puede visitar en Barcelona. He probado ocasionalmente algún videojuego también,  y las sensaciones son encontradas. Falta desarrollo todavía, pero desde luego esa suspensión de la credibilidad y ese viaje que proporciona, la capacidad de vivir otra vida o que sea usada con fines comerciales (algo no tan lejano al bombardeo que a través de internet recibimos muchas veces sin notarlo), las experiencias inmersivas me parecen un tema apasionante, y que dará una nueva vuelta de tuerca filosófica para ver hacia dónde va este ser humano de los próximos tiempos. 

Aquí podemos ver algunos trabajos de Fernando:

ESTRENO DE “SEARCHING FOR ORIGIN”, DOCUMENTAL SOBRE DAN BROWN

“FÉLIX”, YA DISPONIBLE EN MOVISTAR